El medio ambiente
Para proteger las patatas contra enfermedades y plagas, la mayoría de los productores usa fitosanitarios. En Holanda, los agricultores hacen el menor uso posible de estos productos. Además, el sector holandés está intentando aumentar continuamente el cultivo ecológico, puesto que cada vez es más apreciado por el consumidor moderno. Por esta razón, los supermercados europeos imponen normas a sus suministradores en cuanto al uso de sustancias químicas, como es el caso de las directrices del Eurep/Gap.
En la produccción ecológica, el agricultor no aplica ningún abono químico o plaguicida. A partir del año 2002 se pueden reconocer las patatas ecológicas de Europa por el nuevo logotipo europeo de productos ecológicos. Las patatas ecológicas de Holanda ahora solo llevan el marchamo EKO.
Para evitar las plagas y enfermedades, los productores ecológicos cultivan variedades de patatas que sean capaces de afrontar por sí mismas las enfermedades y plagas. En el cultivo ecológico de patatas, el rendimiento por hectárea es inferior al del cultivo común. Ésta es la razón por la que el precio de la patata ecológica es superior.
Además del cultivo ecológico, hay patatas holandesas que son cultivadas siguiendo las normas de la Fundación del Control de Medio Ambiente (Stichting Milieukeur) y del Proyecto de Calidad Agraria (Kwaliteitsproject Akkerbouw – KPA). Estas patatas son producidas a partir del cultivo integrado, en el que el productor emplea la mínima cantidad posible de abonos químicos o plaguicidas. Estas prácticas están centradas en un cultivo de alta calidad e imperecedero, y en caso de que se utilicen productos fitosanitarios, sólo se emplean aquellos que afectan lo menos posible al medio ambiente.
Los fitosanitarios sólo se aplican en las hojas de la planta y no llegan hasta la patata misma. Las sustancias que impiden el brote son los únicos residuos que se pueden encontrar en la piel de la patata, aunque no en el tubérculo. Además, estas sustancias sólo se usan en las patatas que se comercialicen a final de la temporada holandesa (de marzo a julio). Se aconseja al cliente que siempre cepille y lave bien las patatas antes de servirlas cocidas enteras con piel.

